domingo, 6 de abril de 2014

La pensión del lago.



 
 Una pequeña escapada de fin de semana puede ser un buen motivo para desconectar de lo mismo de siempre y relajarse junto a tu pareja, pero siempre que te mueves por lugares nuevos surgen abandonos nuevos, ¿Quien puede resistirse? Yo no.
Por suerte a mi chica le gusta la aventura y probar experiencias nuevas, o tal vez me quiere demasiado, así que dedicamos parte de nuestro tiempo a visitar algunos lugares de la zona.
Uno poco conocido que ya no existía, otros demasiado desconocidos que de momento no publicaremos, algunos inaccesibles y otros que nos íbamos encontrando por el camino, como es el caso de esta pensión ubicada en uno de los parajes mas bellos de nuestra geografía y que descubrimos mientras paseábamos por la zona.
 


   El edificio parecía estar bien cerrado a simple vista mientras nos acercábamos a el caminando entre las ultimas nieves de la temporada. El acceso lo encontramos en la parte trasera y sin demasiadas dificultades accedemos al interior, parecía vacío... Un pedazo de decadencia rodeado de uno de los entornos mas bellos que conozco.




Apenas un par de plantas comunicadas por escaleras ruinosas, algunos muebles y bastantes detalles que observar y que nos hacen reflexionar sobre el tipo de lugar que fue, los años que lleva olvidado y las personas que lo han "habitado" en ese tiempo.






Mucho frío y oscuridad en cada habitación, no nos invitan a entretenernos demasiado dentro, así que continuamos nuestra exploración por el exterior, donde hay una vivienda y lo que parece ser un garaje.






















El supuesto garaje resultó ser una pequeña capilla para oficiar misas, probablemente fuera parte de la pensión. Poco quedaba, salvo el altar que aun conservaba su pintura y una pequeña pieza esculpida en mármol. Y hasta aquí este pequeño reportaje, en el siguiente seguiremos explorando las tierras portuguesas.