martes, 8 de agosto de 2017

Pequeño teatro ruso



   Aunque Bulgaria ya dejo atrás la era soviética hace años, es imposible dejar de notar su influencia. En cuanto a edificaciones se refiere, en la capital y grandes poblaciones nunca faltaran, por ejemplo los grandes bloques de pisos hechos de hormigón con ese aire deprimente. Como este pequeño teatro que encontramos de pasada, de estructura imponente, pero totalmente austero, con poca decoración y las comodidades justas.




   Colarse dentro no supone ningún reto, todo lo contrario. Aparcamos al lado y entramos por un agujero en la puerta. Con esa facilidad de acceso ya nos imaginamos el estado del interior, aunque he de reconocer que me lo esperaba aun peor. Destrozos, humedades y muchas pintadas aunque la esencia mas o menos se conserva.




   Contaba con una sala que albergaba un proyector de cine de esos que nos gustan tanto y un pequeño palco con unas gradas hechas de madera. También una zona de balcones de dudosa consistencia. No puede faltar el piano, que nos encontramos tirado patas arriba entre las primeras filas de butacas.



   En el escenario, bastante completo se pueden aun ver los sistemas de poleas y tramoyas para el telón y los decorados. Inspeccionando un poco la zona de camerinos encuentro que alguien ha montado un pequeño corral para sus gallinas aprovechando los muros que aun se sostienen.





   No hay mucho mas que contar. Todos los teatros de la era soviética parecen sacados del mismo molde. Al menos ha sido entretenido y nos ha servido de relajo después de nuestra incursión en el Buzludzha, motivo principal de este viaje. Ahora después de una buena comida típica a un precio muy asequible volvemos a la capital, Sofía, para conocer un poco mas de este país, aunque todavía nos queda una sorpresa.


martes, 4 de julio de 2017

Villa P


   Estamos de nuevo en Portugal en una pequeña quedada de fin de semana compartiendo ruta con algunos exploradores de este país. Llevamos ya unas cuantas visitas y ahora nos detenemos a un lado de la carretera para inspeccionar una vaya oxidada. No es fruto de la casualidad, nuestros compañeros ya tenían el lugar marcado vía Google maps como posible lugar abandonado y ahora toca ver de que se trata.



      La verja se abre sin problema, el obstáculo para llegar a la vivienda es sin duda la maleza. Parece ser que estamos accediendo por la parte trasera  y aunque es algo incomodo es mas seguro. Al cabo de unos cien metros ya estamos a las puertas de la villa.



   Uno de nuestros compañeros da con un acceso por el que se cuela y finalmente nos abre para que pasemos los demás. El interior de la vivienda no da pistas sobre la época de su ultimo uso y su decoración tampoco revela una edad o estilo concreto. Algunas zonas tan solo están cubiertas de polvo, otras dejan ver humedades bastante serias. Encontramos en el suelo de la entrada algunas cartas y publicidad con lo que podemos deducir el tiempo que hace que nadie entra en ese lugar.













  Como ya he dicho, pasando por alto las humedades la vivienda familiar esta en buen estado, hay muchos muebles de corte clásico aunque se echa en falta el típico piano. Tiene una buena cantidad de habitaciones en la segunda planta y la buhardilla algunas de ellas con literas. Esto nos da la clave para entender que probablemente se trata de una residencia de verano.









   No hay que indagar mucho para dar con una capilla, algo común en estas quintas. El piano mencionado antes termina por aparecer, solo que se encuentra en la zona sin techo de la villa y esta completamente podrido al igual que los sillones y el resto de mobiliario de esa parte de la vivienda.



   Ha sido un hallazgo cuanto menos interesante que nos ha tenido ocupados un buen rato. Como siempre dejamos todo como estaba y nos ponemos en marcha para la siguiente exploración.